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Biografía de Jorge Soler Castillo

Jorge Carlos Soler Castillo, destacado jugador de béisbol cubano. Natural de La Habana donde nació el 25 de febrero de 1992. Lo caracteriza tremendo poder al bate, gracias al físico impresionante. A la defensa se desempeña en los jardines. Batea y fildea a la derecha.

  • Alias: El Yoyo
  • Nació: Febrero 25, 1992 en La Habana, Cuba
  • Debut MLB: Agosto 27, 2014
  • Alt/Peso: 6′ 4″ / 215 lbs
  • B/T: R/R
  • Pos / Núm: RF / #12

Soler abandonó el país muy joven, con pretensiones de probarse en la MLB, por este motivo su trayectoria en la Mayor de Las Antillas no fue extensa. Participó brevemente en las Series Nacionales con el equipo Industriales. Integró la selección nacional que asistió al Campeonato Mundial Juvenil en 2010. En la competencia alcanzó un promedio de bateo de 304, su slugging fue de 522, además, le concedieron 9 bases por bolas.

En 2011 estableció residencia en Haití, donde fue observado por los buscadores de talento de varios equipos de las Mayores. El 30 de junio del 2012 firmó un contrato con los Cubs de Chicago, por nueve temporadas y treinta millones de dólares.

MLB

Temporada 2014

En enero de este año Soler aparecía en la posición número 49 en la lista de los 100 prospectos de las Grandes Ligas, según un blog especializado.

Perdió gran parte de los meses de abril y mayo por lesiones en sus tendones de la corva en ambas piernas; entonces, los directivos decidieron que Soler debía seguir acumulando experiencia antes de subir a Las Mayores, pero enseguida comprobaron que Las Menores le quedaban chiquitas. Allí el cubano bateó para 338, con 15 cuadrangulares (8 con el Iowa y otros 7 con el Doble A Tennessee) y 54 carreras impulsadas.

El prospecto No. 5 de los Chicago Cubs debutó en el principal equipo de la franquicia el 27 de agosto del 2014. En ese encuentro conectó dos inatrapables (cuadrangular incluido) en cuatro veces oficiales al bate, con dos impulsadas y dos anotadas.  Al terminar la temporada, en apenas 24 encuentros y con solo 22 años, había conectado cinco jonrones, con un promedio ofensivo de 292, 330 de OBP, 573 de SLG y 903 de OPS.

Temporada 2015

En esta temporada participó en 101 encuentros. Conectó diez jonrones, alcanzó un promedio ofensivo de 262, 324 de OBP, 399 de SLG y 723 de OPS. Entre sus números salía a relucir que debía reducir su cuota de ponches (121 en 101 juegos). Por otro lado, Soler no parecía ser un defensor de altura ni un corredor ejemplar, pero su poder prometía.

En la postemporada mostró su talento ante Mets, Cardenales y Piratas. Participó en siete encuentros, en los cuales conectó nueve indiscutibles en diecinueve veces oficiales al plato, incluidos tres cuadrangulares, anotó seis veces, alcanzó igual cantidad de boletos y empujó cinco carreras. Su promedio ofensivo fue un elevadísimo 474, con 600 de OBP y 1105 de SLG. Números que podrían generar buenos presagios para un bateador de 23 primaveras.

Temporada 2016

Una lesión lo apartó de los terrenos durante par de meses. Su porcentaje de ponches bajó en un año de 30 a 25, al tiempo que la relación BB/SO describió un llamativo crecimiento, de 0.26 a 0.47, bateó para 238 con 12 jonrones y 31 carreras remolcadas en 86 juegos.

Luego de tres temporadas con los Cachorros de Chicago, en las que inclusive fue parte del campeonato que lograron los oseznos, el 7 de diciembre Soler es cambiado a los Kansas. Los Cubs debieron sacrificar uno de sus talentos por el cerrador que necesitaban. El cubano jugaría con los Reales de Kansas City, siendo allí el dueño del jardín derecho.

Este cambio fue visto como una victoria-victoria por parte de los dos equipos, rellenando básicamente lo que necesitaban. Soler se beneficiaría de tiempo de juego extenso, por encima de los 130 encuentros, que en esencia era lo que necesitaba para seguir desarrollándose como la promesa que siempre todos esperaron ver.

Temporada 2017

Fue un año de decepción para el toletero por donde quiera que se le mire, pues sufrió una involución tremenda en su ofensiva y en su tiempo de juego en la Gran Carpa. Se lesionó en el spring training, situación que le impidió arrancar la ronda regular a tiempo.

El 21 de abril inició un programa de rehabilitación en las menores, a fin de ponerse a tono para subir al equipo grande y finalmente debutar con los Reales. Disputó 11 duelos y ligó 12 imparables en 39 turnos legales, promediando 308, con tres estacazos de vuelta completa y siete remolcadas, además de cinco boletos. Hasta allí, todo bien.

Al estar listo y ascender, la historia fue otra para Soler. Lo probaron por todo el mes de mayo y en 55 oportunidades oficiales dio solo nueve hits, junto con tres dobletes y un vuelacerca. Su average fue de 164. Lo bajaron, volvió a subir un mes después y tampoco rindió.

En total, solo jugó 35 veces y ligó para 144 de promedio con el madero (14 hits en 97 veces al bate), con 7 carreras anotadas, cinco dobles, dos jonrones, 6 impulsadas, 12 boletos, 36 ponches y discreto OBP de 245, su OPS fue de 503, bastante pobre, incluso para un jugador que no conecte cuadrangulares.

Una versión mejor mostró en Triple A. En 74 desafíos tuvo un average de 267, con 24 bambinazos, 59 remolcadas, 388 de OBP y 564 de slugging.

En sus primeras cuatro temporadas en MLB (2014-2017) bateó apenas para 244, con 29 jonrones y 104 remolcadas en solo 246 partidos. Demasiado poco para tan abundante talento. Soler todavía se debe una gran temporada, más allá de los destellos de calidad que ha brindado ocasionalmente.

Temporada 2018

Conectó el imparable número 52 mil de los peloteros de la Mayor de las Antillas en el mejor béisbol del mundo.

Ciertamente, algunas lesiones han aminorado el desarrollo de Soler, pero personas que han trabajado cerca de él -también destacan su calidad humana- apuntan que debe trabajar mucho más en su fortaleza mental, en cómo superar la adversidad e imponerse en situaciones de presión. Para el 2018 debe mejorar la tasa de BB/K%, 26.8% con bolas en la zona de strike, la peor de los cubanos en 2017. También tendrá que mejorar su tacto, 163 ponches en 162 partidos.