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Biografía de Yoan Moncada

Yoan Manuel Moncada Olivera, destacado jugador de béisbol cubano, nacido el 27 de mayo de 1995. Creció en el barrio las Quinientas, en el municipio Abreus, provincia Cienfuegos. Moncada es un pelotero que impresiona por poseer las cinco herramientas claves en el deporte que práctica: velocidad en el corrido de las bases, brazo poderoso para tirar la pelota, bateo de tacto y fuerza, y destreza con el guante. Estas habilidades innatas unido a su pronto desarrollo han motivado a muchos especialistas a compararlo con los mejores peloteros de la actualidad y del pasado reciente. Aún el cienfueguero no ha alcanzado las máximas expectativas que de él se tienen, no obstante, por su juventud, nada impide que lo consiga. 

  • Alias: Yoyo
  • Nació: Mayo 27, 1995 en Abreus, Cuba
  • Debut MLB: Septiembre 2, 2016
  • Alt/Peso: 6′ 2″ / 205 lbs
  • B/T: S/R
  • Pos / Núm: 2B / #10

Yoan se desempeña a la defensa en todas las posiciones del cuadro, aunque ha sido más frecuente verlo en la intermedia. Se coloca a batear en cualquiera de los rectángulos cercanos al home.

Yoan Manuel formó parte del equipo Cuba categoría 15 -16 años por sus buenos resultados en el Campeonato Nacional del 2011, en el cual consiguió un desempeño formidable, al conectar 40 indiscutibles en 24 partidos, entre ellos, ocho jonrones. Luego, representando a su país en el XIV Campeonato Mundial de Béisbol sub 16 IBAF, fue el único integrante cubano del Todos Estrellas del torneo, en la antesala, y resultó el más destacado al bate entre sus compatriotas, al conseguir 500 de average, producto de 10 hits en 20 turnos oficiales al bate, incluidos par de dobles y triples, y su slugging terminó en 800.

En 2012, con solo 17 años, participó en la Serie Nacional, integrando el equipo cienfueguero en condición de novato. Por su excelente debut, esa campaña fue convocado al Juego de las Estrellas. En la competencia de habilidades ganó la carrera de home a primera y la vuelta al cuadro, haciendo alarde de su tremenda velocidad, aunque su físico ya era el de un slugger.

Participó en dos temporadas en las series Nacionales. En ellas consiguió 277 de average. Se desempeñó principalmente en la segunda almohada. Intervino en 110 encuentros, en los que acumuló 303 turnos oficiales al bate, se ponchó 69 veces y alcanzó 40 bases por bolas.

En 2013 integró la selección Sub-18 de Cuba. Ese mismo año decide abandonar el béisbol amateur, pero, a diferencia de la inmensa mayoría de cubanos que lo antecedieron, optó la vía legal para irse del país. Pidió permiso al gobierno. Éste, atrasó su decisión y la estancó por más de ocho meses. Finalmente, le dan el visto bueno y le fue otorgada una visa de turista a Ecuador, a donde se fue a principios de junio de 2014.

Pasó dos meses entrenando en Quito, hasta que le fue concedida otra visa, esa vez de Guatemala, también en condición de turista. Pasó seis meses en la nación centroamericana, estableciendo residencia allá para poder calificar a la Agencia Libre en las Grandes Ligas.

En noviembre de 2014 se planifica su showcase (entrenamiento de muestra a organizaciones diversas de Grandes Ligas). En esos momentos ya era considerado el mejor jugador en el mercado internacional de aficionados. Los entendidos en la materia sabían que Moncada conseguiría un contrato millonario. Cuando se anunció la fecha y ubicación de la exhibición, la seguridad de Moncada corrió peligro. En más de una ocasión, incluyendo el día del evento, fue perseguido por automóviles a través de las calles en intentos de secuestro. Asistieron a verlo más de 100 scouts de las Mayores, convirtiendo al cienfueguero, de inmediato, en un fenómeno mediático que ha estado en los titulares de prensa desde entonces. Los representantes de los 30 equipos de las Grandes Ligas partieron de Guatemala impresionados. Comprobaron que Moncada era el jugador cubano más atlético –por encima de Puig- y más rápido –por delante de Rusney Castillo. Se trataba de un pelotero capaz de desplazar más de 200 libras en 6.6 segundos en un tramo de 60 yardas. Moncada tenía explosiva velocidad en las bases y la contextura musculada de un jugador de rugby. Desde entonces empezaron a compararlos con los grandes. Los scouts notaron que tenía la versatilidad para jugar en cualquier posición del cuadro y que conseguía fuertes conexiones desde ambos lados del plato. Y, lo mejor de todo, al contrario de muchos peloteros cubanos que desertaron con más de 25 años de edad, Moncada tenía sus mejores años por delante.

Yoan Moncada fue declarado agente libre por MLB desde el 15 de noviembre del 2014, aunque en ese momento no podía firmar ningún contrato, al no tener autorización de la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) para acometer tal operación. Pasaron los meses. En febrero de 2015 la OFAC no había desbloqueado al cienfueguero, pero en esa fecha las Grandes Ligas emitieron un comunicado donde dejaron bien claro que ya los cubanos no necesitarían dicho permiso. En su lugar, solo tendrían que presentar una declaración jurada como último paso antes de negociar contratos con equipos de las Mayores. Entonces se abrieron las puertas para Moncada y todos los cubanos que aguardaban por la autorización, con la particularidad de que al sureño lo catalogaron agente libre aficionado en vez de profesional, pues tenía menos de 23 años y no jugó cinco temporadas en el circuito cubano. Bajo estos términos, establecidos en el convenio laboral entre MLB y la Asociación de Jugadores, cualquier equipo que firmara a Moncada debía hacerlo con el dinero de su presupuesto para firmas de agentes libres internacionales en el período establecido (2 de julio del 2014 al 15 de junio del 2015), y en caso de exceder la cantidad de dinero asignado, tendría que pagar una penalidad del 100 por ciento del contrato.

La contratación del cubano parecía que se iba a convertir en una obvia guerra de ofertas en el mercado abierto de la agencia libre de peloteros extranjeros. Los finalistas fueron los Yankees, Dodgers, Padres y Medias Rojas.

Moncada llegó a Estados Unidos a finales de 2014 para entrenar de forma privada, mostrándose a pocos equipos de las Mayores. Finalmente, fueron los de Boston los que llegaron a un acuerdo con el deportista oriundo de Abreus.

El récord previo, en la historia de la MLB, para un bono de firma a un pelotero internacional amateur, era de $8.27 millones. A finales de febrero de 2015 los Medias Rojas incrementaron ese número, en favor de Yoan, hasta los $31.5 millones, además, debieron pagar igual cantidad a la MLB por exceder su límite de gastos para firmas de jugadores foráneos.

El gran cambio que ocurre en el breve lapso en que la noche cede a la mañana, y con la misma rapidez, experimentó la vida del joven cienfueguero, quien, de contar centavos, como otros tantos millones, pasó a administrar una fortuna millonaria.

Luego de recuperarse del malestar que le causó conocer el impuesto, se dispuso a ajustar su vida a su nuevo status. Encargó diez autos personalizados. Fue tan arrogante el capricho que ni el mismo vendedor aceptó el antojo del adolescente, quien, en toda su vida, solo había conducido un único medio de transporte: la bicicleta de segunda mano del hermano. Pero en ese momento el crecido en las Quinientas quería que el cambio fuese grande. Para empezar, su flotilla de autos estaría encabezada por un BMW i8, un Lamborghini Huracán y un BMW X6, todos modificados a su gusto, incluyendo un logo personalizado, con sus iniciales. Un trabajo que totalizaba más de $500.000.

Yoan Moncada jugó su primer partido profesional el 18 de mayo con Greenville, en las Menores. Lo enviaron allí para que se puliese como pelotero. El prospecto número 1 de los Medias Rojas de Boston sobrepasó las expectativas bateando 290, con 49 dobles, nueve triples y 20 jonrones, en sus primeros 175 juegos desde que fuera firmado por el club, además, estafó 94 bases en sus primeros 186 encuentros. Mostró suficiente poder para ascender de forma acelerada en el sistema de los Medias Rojas. Lo nombraron MVP del Juego de Estrellas del Futuro. Se llevó el premio como Jugador Más Valioso tras conectar un cuadrangular de 406 pies para decidir el choque. En este encuentro estafó una base y realizó una sobresaliente jugada en la intermedia. Y tampoco fue gratuito que la prestigiosa revista Baseball America lo designara Jugador del Año en las Ligas Menores.

A principios de septiembre de 2016 fue convocado al equipo grande de la organización. En 20 turnos oficiales bateó 211 de average, con un doble, una empujada y 12 ponches. Los lanzadores contrarios emplearon repetidamente la curva contra el debutante, con excelente resultado. Desconcertado, el cienfueguero cometió una serie de errores en bases, incluido el desconocimiento del número de outs en una entrada. Es decir, que su aporte no se aproximó a lo calculado por Boston y sus fans. Los ocho juegos que disputó en la Gran Carpa no marcharon a pedir de boca. Muy pronto valoraron deshacerse de él. Y lo hicieron.

Apenas había llegado a las Mayores, jugando en una cantidad pequeña de partidos con los Medias Rojas y había sido cambiado. En 25 años, ningún equipo de las Mayores había negociado al primer prospecto en el béisbol. De inicio, a Moncada no le agradó tener que irse a Chicago para jugar con sus patiblancos, pero, al menos, le quedó la satisfacción de haber escuchado consejos y jugado en Boston con el legendario pelotero dominicano David Ortiz.

En la primera noche después del cambio, ya era diciembre de 2016, Moncada recibió un mensaje de texto de uno de sus nuevos compañeros, su compatriota y paisano, José Dariel Abreu. Ambos habían jugado juntos en las Series Nacionales, en el infield del Cienfuegos. Abreu le contaba a Moncada sobre la profunda tradición cubana en la historia de los Medias Blancas, organización que había contado con casi 20 peloteros oriundos de la Mayor de las Antillas, entre ellos, Orestes “Minnie” Miñoso, Orlando “El Duque” Hernández, José Ariel Contreras y Alexei Ramírez. “Este equipo nos entiende”, Abreu le escribió esa noche.

Durante el spring training de 2017 Moncada mostró a los Medias Blancas que podía conectar algunos dobles y triples, pero también se ponchó en 13 de sus primeros 35 turnos al bate y cometió algunos errores de rutina en la segunda almohada. Los directivos del equipo de Chicago le indicaron que comenzaría la temporada en el Charlotte Triple-A, con el potencial de ascender después del 13 de mayo, permitiéndole a los Medias Blancas aumentarse un año de control sobre el prospecto. Es decir, no sería agente libre en 2023, como ocurriría si empezaba la temporada jugando en las Mayores, sino que probaría el mercado por primera ocasión en 2024. Durante los entrenamientos primaverales trabajó a fin de ampliar su posición de fildeo y pasar tiempo extra con Abreu en las jaulas de bateo.

En 17 juegos de los entrenamientos primaverales bateó 317, producto de 13 imparables en 41 turnos, con cuatro dobles, un triple y tres cuadrangulares (colíder del club). Totalizó 13 empujadas (líder) y siete anotadas. Su promedio de embasado quedó en un elevado 391, su slugging también fue de antología (683). Una arista de su juego que sí debía mejorar el nacido en Abreus era el contacto. Una buena cantidad de sus apariciones al plato terminaron en ponches. De hecho, en estos entrenamientos lo retiraron por la vía del tercer strike en 14 ocasiones durante 46 chances; es decir, una de cada tres veces.

En 2017 el cienfueguero dio muestras de superación en su carrera. Fue seleccionado el pelotero más destacado en las ligas menores en el mes de abril. En 80 encuentros en Triple A tuvo un average de 282, con 12 jonrones, 36 impulsadas, 17 bases robadas en 25 intentos y 377 de OBP. Por segundo año consecutivo participó en el Juego de las Futuras Estrellas de la MLB.

El 19 de julio fue llamado a las Mayores. El 26 conectó su primer bambinazo en la MLB. Se convirtió en el segunda base y segundo bate titular de los Medias Blancas. En el mes de septiembre mejoró considerablemente sus números al bate, tras un inicio discreto. En total esa temporada intervino en 54 juegos, en los que bateó 231 (46 hits en 199 veces al bate), con 31 carreras anotadas, 8 dobles, dos triples, 8 vuelacercas, 22 empujadas, tres bases robadas, 29 boletos, 74 ponches y 338 de OBP, en 199 visitas al plato.

El desempeño de Yoan Moncada con los patipálidos fue en ascenso, muestra de ello puede comprobarse en la siguiente tabla que detalla su labor por meses.

Yoan Moncada. Estadísticas MLB 2017

MesJVBH2B3BHRCICAAVEOPS
Julio1238411163.105.524
Agosto186315502510.238.781
Septiembre2498272151118.276.818

En 2018 comenzó a su primera temporada completa en las Mayores. Esa vez como segunda base titular de los de Chicago. Aún sin demostrar lo mejor que muchos esperan de él, lo ha hecho bien en esta campaña. Su defecto sigue siendo el tacto. Se poncha demasiado. A principios de junio su average estaba en 241 y tenía el record de ponches de la temporada, por amplio margen, entre todos los cubanos que participaban esa campaña en La Gran Carpa.