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Biografía del exjugador de béisbol cubano Víctor Mesa Martínez

Víctor Mesa Martínez fue un excelente jugador de béisbol, de altísima calidad, desde los spikes hasta la gorra y desde la cuna hasta la tumba, aunque, afortunadamente, aún vive. Como deportista fue una superestrella y como director de equipos de béisbol no fue menos, a pesar de lo polémico que resultó. Lo que nadie puede cuestionarle es que se entregó apasionadamente en el terreno arrastrando multitudes y luego, desde el banco, igualmente, como timonel. En ocasiones la afición iba al estadio motivada más por ver y provocar a Víctor que a disfrutar del juego. El equipo de DeporteCubano.com reconoce a Víctor Mesa como la persona que más le ha aportado al béisbol de la Mayor de las Antillas, sumando sus dos facetas dentro del Deporte Nacional de Cuba.

Víctor Mesa nació el 20 de febrero de 1960 en Sitiecito, un poblado cercano al municipio Sagua la Grande, perteneciente a la provincia Villa Clara. Víctor no tuvo padre que lo reconociera, por ello usa los dos apellidos de la madre. Mesa estuvo en un centro de reeducación de menores. Su madre, por si fuera poco, padeció esquizofrenia; sin embargo, el amor materno fue el bálsamo que el pequeño encontró durante sus primeros años de vida ante su humilde situación.

Víctor cursó todos los niveles de enseñanza hasta la media superior. Obtuvo una beca en la Escuela de Iniciación Deportiva Provincial (EIDE). Desde muy joven fue un pelotero de peculiar personalidad, explosivo, intranquilo y desestabilizador, características que conservó siempre dentro de los terrenos de béisbol. Por su distintiva forma de ser se ganó que notorios comentaristas deportivos lo apodaran: La Explosión Naranja, el Show Mesa y Centella.

Víctor Mesa fue un excelente bateador. Generalmente alcanzó promedios ofensivos elevados, los cuales acompañó con una notable producción de poder y, por si fuese poco, brilló en el corrido de las bases. Atípicamente, para un fenomenal bateador, fue líder en bases robadas en múltiples ediciones de las Series Nacionales, reinando en el acumulado histórico de ese departamento durante varios años. En siete ocasiones se robó el home.

Víctor se desempeñó a la defensa como jardinero central. Gracias a su rapidez podía ubicarse debajo de la pelota en circunstancias que a la mayoría le sería imposible. Destacó por realizar jugadas espectaculares, que levantaban a todos de las gradas, tanto a sus seguidores como los del equipo contrario, a pesar que le tocó hacerlo cuando las cercas de la isla no estaban acolchonadas. Lo hizo tan bien en las novenas de Villa Clara que llegó a ser titular de la Selección Nacional durante su época dorada.

Con el paso del tiempo y apoyado en su brillante trayectoria Víctor consiguió cierta influencia dentro de las autoridades locales, que incluso llegó a tener efecto hasta en las altas esferas del poder en la isla. Y la usó para defender a algunos peloteros que desgraciadamente fueron apartados del béisbol. Entre ellos, destaca la actitud que asumió con Rey Vicente Anglada, quien injustamente fue alejado de los terrenos a inicios de la década de los ochenta. Es pública la entrañable relación que une a Mesa con Anglada. Este último ha señalado repetidamente a la prensa que Víctor no es su amigo, sino su hermano.

Victor Mesa en Series Nacionales

Víctor Mesa participó en diecinueve Series Nacionales. Fue la bujía inspiradora de los excelentes conjuntos de la provincia Villa Clara que brillaron en la década del ochenta y hasta mediados de los noventa del siglo pasado. Entre los años 1992 y 1994 su equipo ganó tres coronas de forma consecutiva, con protagonismo del eterno 32.

Al terminar su trayectoria en Series Nacionales Víctor ocupaba el onceno lugar de todos los tiempos en comparecencias al home (7692), sexto en veces al bate (6834), tercero en carreras anotadas (1283, solo por detrás de Omar Linares y Orestes Kindelán), sexto en hits (2171), cuarto en dobles (351), sexto en total de bases (3433), sexto en sacrificio de fly (76), decimotercero en cuadrangulares (273), séptimo en carreras impulsadas (1174) y primero en bases robadas (588).

Estadísticas ofensivas de Víctor Mesa en Series Nacionales

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7692683412822171318351462733433502588238117466273843

Estadísticas defensivas de Víctor Mesa en Series Nacionales

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175214153.03769136150405596324

Víctor Mesa en la Selección Nacional

Víctor Mesa debutó con el equipo Cuba en la Copa Intercontinental de Edmonton en 1981. Su solidez como pelotero alcanzó su punto álgido en el Mundial de 1984, en La Habana. En la competición resultó líder de bateo, hit, y bases robadas. Por tal razón, el INDER lo nombró deportista del año.

En 1992 el equipo Cuba ganó la medalla de oro en los Juegos Olímpicos de Barcelona y Víctor Mesa terminó campeón de bateo del torneo.

Estadísticas ofensivas de Víctor Mesa con la Selección Nacional

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6751752513704012334161834577

Estadísticas a la defensa de Víctor Mesa con la Selección Nacional

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Cualidades de Víctor Mesa, como jugador de béisbol

Más allá de sus excelentes números, Víctor Mesa destacó como jugador de béisbol por detalles que no se registran en estadística alguna; razón por la cual, quizás no sea del todo bien valorado, sobre todo, por quienes no pudieron acudir al estadio a verlo y ahora solo se apoyan en lo que está escrito para descubrirlo.

Generalmente, cuando se pretende demostrar que un pelotero es bueno y completo se analiza si posee las cinco herramientas fundamentales del béisbol; ellas son:

  • buen brazo, para imprimirle velocidad y precisión a la pelota, al lanzarla
  • buenas manos, para defender correctamente
  • poder al bate, para pegarle con fuerza a la pelota
  • talento para conectar hits, para embazarse el mayor número de veces posibles
  • rapidez, para desplazarse ágilmente entre las bases a la ofensiva y tras los batazos, a la defensa

En todos esos aspectos Víctor fue excelente, sin embargo, probablemente ninguno de ellos fue su mayor virtud. Mesa hacia la diferencia en muchos pequeños detalles que las “cinco herramientas” no abarcan. Él jugaba béisbol muy concentrado, estaba pendiente constantemente de todo lo que sucedía en el terreno y ante un error del contrario, se lo cobraba. Leía con anticipación el futuro inmediato del juego. Su hiperactividad desconcentraba a los adversarios. Fue un pelotero muy inteligente y habilidoso. Estas singularidades suyas, que la mayoría de los peloteros no explotan, engrandecieron mucho a Víctor Mesa.

Víctor Mesa como director de equipos de béisbol

Luego de terminar su carrera como pelotero el carismático 32 regresó a los estadios, para bien del béisbol cubano, aunque muchos lo critican más desde entonces, magnificando sus errores, en ocasiones ni siquiera probados y obviando todo lo que le ha aportado al Pasatiempo Nacional.

Su sello personal, el cual lo caracterizó como atleta, lo mantuvo como estratega. Desde el banco siguió pendiente de todos los pormenores en el terreno, para aprovechar al máximo los errores o debilidades del rival y corregir las brechas que surgían en su tropa.

Dirigió varios años el equipo de su provincia natal, Villa Clara; luego, seis campañas a Matanzas y, finalmente, estuvo una temporada al frente de los Industriales. Todas esas novenas bajo su mando fueron muy competitivas. Víctor fue el primer director en la historia de las Series Nacionales con más de cincuenta juegos ganados durante ocho temporadas consecutivas. La constancia en su trabajo como estratega fue una de las características que lo identificó. Estableció récord en victorias durante el calendario regular para los clásicos domésticos y, lo que es más importante, logró exprimir y sacarle el extra de rendimiento a cada uno de sus dirigidos. Con todos eso elencos generalmente clasificó a las etapas de play off, aunque nunca pudo alcanzar el Título Nacional, algo que le critican mucho, quizás con cierta razón, pero de forma exagerada.

Antes de asumir la dirección de Matanzas los aficionados de aquella provincia arrastraban una larga apatía por el béisbol, consecuencia de los pobres resultados durante aproximadamente veinte temporadas. No había pasado un año en el banquillo de los cocodrilos y más de medio millón de yumurinos estaban pendientes y esperanzados por conseguir el máximo título del béisbol en Cuba y los alrededores del estadio Victoria de Girón se convirtieron en referencia para todo el país. Allí se respiraba el mejor ambiente de todas las plazas. Y aunque Víctor nunca se coronó con el equipo de la Atenas de Cuba, los matanceros lo adoran. Él les devolvió la ilusión, les enseñó el camino al triunfo y los convenció que podían alcanzarlo.

A Víctor se le critica el trato con sus dirigidos, pero lo cierto es que Mesa es el director que más arrastró jugadores de un equipo a otro, por muchísima diferencia. Tan mal no los debió tratar. Es más probable que se le mal interprete, sobre todo, los gestos.

Mesa siempre usó en la espalda el número 32; al punto que fue el primer pelotero que compartió el identificativo con otro integrante de su propio equipo en Series Nacionales. Lo hizo con su hijo mayor, cuando éste formó parte de la plantilla de los Cocodrilos de Matanzas que dirigía su propio padre.

En varias ocasiones Víctor estuvo al frente de la Selección Nacional de Béisbol de Cuba. Con ellas tuvo más penas que glorias, como la mayoría de quienes las han dirigido en el siglo XXI. Mago, no es.

Durante la temporada 2007-2008 dirigió en México a los Cafeteros de Córdova, equipo profesional perteneciente a la Liga Invernal Veracruzana. En el año 2010 fue contratado como manager del conjunto Las Águilas Rojas de Veracruz, perteneciente a la Liga Profesional Mexicana. En el 2011 se convirtió en el mánager de los Petroleros de Minatitlán, selección de la Liga Mexicana de Béisbol.

Mesa es el único manager en la historia del béisbol cubano al que han expulsado de un juego antes que inicie. Sucedió mientras se informaban las reglas del terreno. En la reunión Víctor le recrimina a un árbitro, con no muy moderadas palabras y ademanes, la decisión en su contra en un encuentro previo, y ahí mismo el encargado del orden lo mandó a las duchas.

Resumiendo

Víctor es el ídolo de muchos, no precisamente por sus excelentes números. Él destacó fundamentalmente por poseer en una “sexta herramienta” para jugar béisbol, la que menos se explota, la que no se cuantifica.

¿Quién más ha detenido el inicio de un partido antes del primer lanzamiento porque notó que el arbitró principal le dio la orden de empezar al pitcher sin ponerse la careta? ¿Qué otro director participó en el encuentro que había sido expulsado, dándole vida a la mascota de su equipo? ¿Quien más ha cogido un equipo sotanero, por años, y de una temporada a la otra lo convirtió en finalista y luego lo mantuvo en planos estelares en múltiples campañas? ¿Cuál otro jugador de béisbol o timonel ha arrastrado más público al estadio que él? ¿Algún otro manager fue más mediático que todos los deportistas presentes en la Serie Nacional?

Seguramente Omar Linares y quizás alguna que otra estrella brilló más que Mesa como jugador activo, sobre todo, en sus estadísticas, pero ninguno de ellos al retirarse sumó una hoja de servicios como la del 32. Víctor hizo méritos suficientes durante toda su la larga carrera, tanto como jugador activo como director, para que se le considere como la persona que más le ha aportado al pasatiempo de los cubanos.

¿El adiós definitivo del béisbol?

En el mes de mayo de 2018, quien fuera un extraclase como jugador activo y luego el más polémico, seguido, amado, habilidoso, inteligente, mediático y odiado, entre todos los directores o jugadores de béisbol, aparentemente dijo adiós definitivamente a su gran pasión.

Para nadie es un secreto que las decisiones de los hijos tienen implicaciones en el expediente de los padres. Por ello la mayoría cree que Víctor se apartó del béisbol por el intento de sus retoños de probarse en el mejor béisbol del mundo.

Sus detractores también le echaran de menos; a fin de cuentas, desde hace mucho tiempo la pelota en Cuba está insípida y Víctor era la sal.

Palmarés

  • Campeón Panamericano Caracas 1983
  • Campeón Copa Intercontinental Bélgica 1983
  • Campeón Mundial La Habana 1984
  • Deportista del año 1984 en Cuba
  • Campeón Copa Intercontinental Canadá 1985
  • Campeón Mundial Holanda 1986
  • Campeón Juegos Centroamericanos y del Caribe Santiago de los Caballeros 1986
  • Campeón Copa Intercontinental Cuba 1987
  • Campeón Panamericano Indianápolis 1987
  • Campeón Mundial Italia 1988
  • Campeón Copa Intercontinental Puerto Rico 1989
  • Campeón Juegos Centroamericanos y del Caribe Honduras 1990
  • Campeón Mundial Edmonton 1990
  • Campeón Panamericano La Habana 1991
  • Campeón Olímpico en Barcelona 1992
  • Líder de bateo del torneo de béisbol de los Juegos Olímpicos de Barcelona 1992
  • Campeón Serie Nacional XXXII
  • Campeón Copa Intercontinental Italia 1993
  • Campeón Juegos Centroamericanos y del Caribe Ponce 1993
  • Campeón Serie Nacional XXXIII
  • Campeón Mundial 1994
  • Campeón Copa Intercontinental 1995
  • Campeón Serie Nacional XXXIV
  • Campeón Panamericano 1995