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Los ex-cocodrilos más cercanos al béisbol de Las Mayores

Varios miembros de los equipos matanceros que participaron en las últimas campañas de los clásicos nacionales pudieran llegar en un futuro cercano a hacerlo en la MLB; son ellos: Cionel Pérez, Yadier Hernández, José Miguel Fernández y Víctor Víctor Mesa.

Cionel lució muy bien en sus presentaciones en Cuba. A pesar de su juventud, se le notaba calidad. A su edad, muy pocos lanzadores en la isla lanzaron a la velocidad que lo hizo él. Por si fuera poco, le tocó trabajar en un equipo muy competitivo, en el cual asumió altísimas responsabilidades y no defraudó. Su padre, orgulloso de la joven promesa, lo seguía a cada una de sus aperturas, aunque fueran distantes de las tierras yumurinas. Ahora está a punto de jugar en el mismo equipo de Yulieski Gurriel. Sus números en las Menores favorecen la aspiración. En 38.1 entradas de actuación muestra balance de 4-1 y 1.88 de promedio de carreras limpias por juego, además, 47 ponches. Todo parece cuestión de poco tiempo para su debut. Ojalá, para ese momento, su padre también pueda seguirlo de cerca.

Yadiel Hernández fue por mucho tiempo el bateador más oportuno y de mayor poder del equipo más estable de las últimas temporadas en las Series Nacionales. Sus promedios de bateo también fueron excelentes. En Cuba no dejó dudas sobre su calidad. Ahora, en las menores, sus números son muy buenos; batea 362 y su OPS es un elevadísimo 1,124. Con un poco de suerte y tiempo, puede llegar.

José Miguel Fernández fue otro de los pilares de aquellos conjuntos yumurinos que acariciaron en varias ocasiones el título nacional, aunque no lo consiguieron. El camarero derecho que batea a la zurda se caracterizaba por sacar el bate rapidísimo, probablemente quien menos demoraba hacerlo en la liga cubana. Tenía buen tacto y poder; sus números fueron excelentes, también lo hacía muy bien a la defensa. Su desempeño en Cuba auguraba muchas posibilidades de hacerlo bien en cualquier béisbol. Ahora lo demuestra en Triple A. Es el quinto mejor bateador allí (347), el sexto mejor en anotadas y su OPS es 977.

Finalmente, Víctor Víctor; éste, aún tiene lejos las MLB. Acaba de llegar, pero ese no es su mayor problema. El hijo mayor de su padre nunca brilló con el madero en las manos. Jamás se vio seguro en el cajón de bateo, tampoco sus números ofensivos fueron muy buenos; por si fuera poco, su swing era muy deslucido, aunque esto no determina, sino Yulieski Gurriel no fuera pelotero. En cambio, a la defensa está listo desde hace mucho tiempo para jugar en cualquier liga. Ningún defensor de los jardines en Cuba lucía mejor que él persiguiendo batazos. Sus piernas estaban entre las más rápidas en los torneos domésticos; también las aprovechaba muy bien robando bases; y su brazo es muy potente, de los mejores en Cuba en las últimas temporadas.  Víctor Víctor tiene que mejorar mucho con el bate; el resto, todo le sobra.

De esa generación de cocodrilos, el único que ha enseñado sus dientes en la Gran Carpa es Guillermo Heredia. El veloz jardinero central dio muestras de calidad en los clásicos nacionales y ahora la reafirma con los Marineros. En esta temporada está bateando para 294, su OBP es de 452 y ha conseguido menos ponches que boletos (10 y 13).